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Planificar las rutas que seguimos en
nuestros desplazamientos, buscando siempre las menos congestionadas.
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Evitar sobrecargas innecesarias en el
vehículo.
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El uso del aire acondicionado aumenta
en un 20% el consumo de combustible.
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Al tener las ventanillas abiertas aumentamos
la resistencia con el aire del vehículo, aumentando con ello el
consumo.
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Revisar los consumos del vehículo
periódicamente pues podemos detectar algún elemento del
motor deteriorado, que esté haciendo aumentar el consumo.
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La presión de las ruedas por debajo
de lo normal aumenta el consumo por el mayor rozamiento del vehículo
con el suelo, además de desgastar más las mismas. (por cada
0.3 bares de menos presión se aumenta en un 3% el consumo)
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Se debe cambiar cuando corresponde el
aceite, bujías y filtros pues de lo contrario se puede aumentar
el consumo. Incluso al uso de un aceite incorrecto puede aumentarlo.
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Arrancar el motor sin acelerar y comenzar
la marcha lo antes posible.
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Utilizar marchas largas (en gasolina
el cambio de marcha se debe hacer cuando estamos entre 2,000 y 2,500 revoluciones
y en diesel entre 1,500 y 2,000).
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Cuando estamos acelerando, se debe cambiar
a la marcha más larga lo antes posible y al reducir de la manera
más lenta posible. (Un motor en marcha corta y revolucionado consume
mucho más).
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Debemos procurar circular a una velocidad
uniforme, sin aceleraciones y deceleraciones bruscas, que nos obligan
a ir en marchas más cortas o a revolucionar más el coche.
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Evitar velocidades elevadas. Un aumento
del 20% en la velocidad produce un 44% de aumento en el consumo.
Estos consejos son generales - siempre verifique
el manual del usuario del vehiculo para información especifica del
fabricante.